La internacionalización de los negocios ha aumentado considerablemente
durante los últimos años. Sin embargo, muchas empresas y profesionales
desconocen las implicaciones fiscales derivadas de operar fuera de España.
Confundir residencia fiscal y nacionalidad
Uno de los errores más habituales consiste en pensar que la nacionalidad
determina las obligaciones tributarias. En realidad, la residencia fiscal es el
criterio principal utilizado por las administraciones tributarias.
No analizar los convenios para evitar la doble imposición
España mantiene acuerdos con numerosos países para evitar que una misma
renta tribute dos veces. Desconocer estos convenios puede generar sobrecostes
innecesarios.
Facturación internacional incorrecta
Las operaciones con clientes o proveedores extranjeros requieren analizar
correctamente aspectos como el IVA, las retenciones y las obligaciones
informativas.
No declarar bienes o cuentas en el extranjero
La falta de información sobre determinados activos situados fuera de España
puede dar lugar a sanciones importantes.
Falta de planificación en inversiones internacionales
Antes de abrir una filial, invertir en el extranjero o trasladar actividades fuera de
España resulta imprescindible analizar las consecuencias fiscales de cada
operación.
La importancia del asesoramiento especializado
La fiscalidad internacional combina normativa nacional, europea e internacional.
Una planificación adecuada permite evitar contingencias y aprovechar las
oportunidades que ofrece un entorno económico cada vez más globalizado.